Alimentación

Alimentación del cachorro de Labrador Retriever

La alimentación del cachorro de Labrador Retriever, al igual que la de cualquier otro cachorro, es determinante para su futuro. Una alimentación inadecuada, con falta de algunos nutrientes, o por lo contrario, con elementos que el perro no puede digerir, puede enfermar o incluso matar al perro. Hay diversas etapas en la alimentación del cachorro de labrador retriever que se deben cumplir en forma lo más estricta posible, para que el desarrollo del cachorro pueda ser normal. Veamos como son esas etapas y cuáles son sus alternativas.

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Cuando nacen los cachorros, durante las primeras 48 horas la madre los alimenta con una secreción de sus mamas que aún no es leche, sino calostro. El calostro mantiene al cachorro bien hidratado y con el aporte calórico necesario, pero tiene otra cosa mucho más importante, que son las defensas que de esta forma la madre le trasmite a su camada.

Ese calostro es prácticamente insustituible. Si por algún motivo la madre no pudiera alimentar a los cachorros en esas primeras 48 horas, la mortandad de la camada es muy elevada, debido especialmente a estas dificultades de alimentación.

Luego de las 48 horas, o si ha sido el parto por cesárea tal vez un poco más tarde, la madre comienza su secreción de leche. Hasta avanzadas las tres semanas de vida (tal vez un poco más), los cachorros recibirán como único alimento esa leche. Ahí reciben todos los nutrientes necesarios, y también defensas.

Si la madre no pudiera amamantar a su camada, hay dos opciones. Si tenemos mucha suerte, pero mucha suerte, y hay otra perra amamantando y acepta al menos algunos de los cachorros, tenemos bastante resuelto el problema, pero tampoco es simple conseguir esa perra nodriza. La otra opción es alimentar los cachorros con leche maternizada que se vende en veterinarias. Ya viene con unos pequeños biberones, en casi todos los casos, y con instrucciones muy claras. Algo importante a saber es que la alimentación se debe dar con mucha frecuencia (cuanto más pequeños mayor es la necesidad) durante esas primeras semanas.

A partir de las tres semanas o unos días más (dependiendo un poco de la camada y de la perra) los cachorros pueden complementar su alimentación con papilla para cachorros, que se vende en forma muy específica. No se trata del pienso para cachorros que luego van a consumir, sino de la papilla. Vale la aclaración porque puede ser un problema.

Como los cachorros a esa altura ya se desplazan y tienen unos pequeños y afilados dientes, son bastante molestos y agotadores para la perra. Será para ella un alivio que comiencen a comer otra cosa, pero teniendo claro que se deben seguir amamantando de todas formas.

En el caso de los perros que se vienen criando sin madre, esta etapa es más simple, ya que en el mercado se dispone de ambas cosas, leche maternizada y papilla.

El destete se da luego de los 45 días. Hacerlo en forma anterior a esa edad puede ser altamente perjudicial para los cachorros. De hecho no solo estamos hablando de alimentación. El perro aprende de su madre las normas básicas de conducta, por lo que el destete es clave para el aprendizaje del perro. Un perro que se separa antes de esa edad de la madre, puede tener problemas de conducta que se manifiestan de forma diversa.

En esta etapa el cachorro se comienza a alimentar con pienso para cachorros. Es muy importante darle la cantidad adecuada para su edad  y con la frecuencia necesaria. En los primeros 6 meses se va a alimentar tres o cuatro veces por día, a los seis meses bajamos a dos o tres, para llegar al año a una o dos comidas diarias. En el caso del Labrador Retriever que es un perro de gran porte, dos comidas diarias es una excelente idea, pero teniendo claro que la cantidad debe ser la necesaria y ni un poco más.

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